miércoles, 19 de septiembre de 2012

Jesús y la samaritana

Jesús y la mujer samaritana

El texto bíblico: (Jn 4,1ss)


"Cuando Jesús se enteró de que los fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan (aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos), dejó Judea y se fue otra vez a Galilea. Para ello era necesario pasar por Samaria; así que llegó a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca del campo que Jacob había dado a su hijo José.

Estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria para sacar agua, y Jesús le dijo: —Dame de beber. (Los discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer).

Entonces la mujer samaritana le dijo: —¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, siendo yo una mujer samaritana? —porque los judíos no se tratan con los samaritanos—.

Respondió Jesús y le dijo: —Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber,” tú le hubieras pedido a él, y él te habría dado agua viva.

La mujer le dijo: —Señor, no tienes con qué sacar, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob quien nos dio este pozo y quien bebió de él, y también sus hijos y su ganado?

Respondió Jesús y le dijo: —Todo el que bebe de esta agua volverá a tener sed. Pero cualquiera que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

La mujer le dijo: —Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga más acá a sacarla.

Jesús le dijo: —Vé, llama a tu marido y ven aquí.

Respondió la mujer y le dijo: —No tengo marido. Le dijo Jesús: —Bien has dicho: “No tengo marido”; porque cinco maridos has tenido, y el que tienes ahora no es tu marido. Esto has dicho con verdad.

Le dijo la mujer: —Señor, veo que tú eres profeta.

Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar.

Jesús le dijo: —Créeme, mujer, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación procede de los judíos.

Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca a tales que le adoren. 

Dios es espíritu; y es necesario que los que le adoran, le adoren en espíritu y en verdad.
Le dijo la mujer: —Sé que viene el Mesías—que es llamado el Cristo—. Cuando él venga, nos declarará todas las cosas.

Jesús le dijo: —Yo soy, el que habla contigo.

En este momento llegaron sus discípulos y se asombraban de que hablara con una mujer; no obstante, ninguno dijo: “¿Qué buscas?” o “¿Qué hablas con ella?”

Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue a la ciudad y dijo a los hombres:
—¡Venid! Ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿Será posible que éste sea el Cristo?

Entonces salieron de la ciudad y fueron hacia él...

Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él a causa de la palabra de la mujer que daba testimonio diciendo: “Me dijo todo lo que he hecho.” 
Entonces, cuando los samaritanos vinieron a él, rogándole que se quedase con ellos, se quedó allí dos días.
Y muchos más creyeron a causa de su palabra.
Ellos decían a la mujer: —Ya no creemos a causa de la palabra tuya, porque nosotros mismos hemos oído y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo.


Comentario al texto bíblico:


En Samaria, habitaban judíos que se habían mezclado con tradiciones no judías, e incluso formado familias con no-judíos, esto creaba un rechazo a los amantes de cumplir la ley con ellos. No obstante, Jesús toma este camino y no se silencia, le predica a una mujer, quien muy probablemente luego le hablaría a muchos, de su encuentro con Jesús. Tan extraño resultó este encuentro que hasta la misma mujer, un poco adelante en el relato, le pregunta a Jesús: "¿como es que siendo Él judío le pide de beber a una mujer samaritana? (pues ni se hablaban)" y también se sorprenden sus discípulos. Indudablemente Jesús sabia exactamente lo que hacia, es interesante detenerse a pensar en estos detalles, porque de esta forma cobra mas significado el texto. Jesús no se dejaba llevar por el "que pensaran", ahora el detalle a considerar es que Él es Dios y conocía mas que cualquier hombre las consecuencias. Él tenia un ministerio y lo cumpliría a la perfección, el evangelio se extendería.


El relato es muy interesante, Jesús como humano (Maria es solo la madre de su parte humana), tubo necesidades tales como descansar luego de un viaje, con calor, y tomar agua. Los evangelistas, siempre muestran a Jesús en su parte divina (Hijo de Dios) y humana (hijo de Maria). Llega a un pozo de agua, donde encontraría a la mujer samaritana. Jesús quien caminaría por las aguas, y multiplica los alimentos y anteriormente llenó tinajas con vino, no tendría ningún inconveniente en saciar su sed estando al lado de un pozo con agua, es algo lógico. Pero le pide de beber a una mujer samaritana que poseía un cántaro, siendo Él, rabí. Esto aunque hoy en día resulte anormal (pedir agua a alguien que la puede obtener fácilmente), parece ser que en aquella época un rabí hubiera preferido morir de sed antes de tomar agua de mano de un samaritano, de hecho lo expresa la samaritana. No obstante, Jesús no se deja llevar por prejuicios, obviamente, ni por lo que podrían murmurar de Él, y contrario a la lógica popular le dice a la mujer samaritana "dame de beber".

Para acrecentar, esta escena Jesús estaba solo con la mujer, sus discípulos habían ido a comprar de comer. Nuevamente acá noto la providencia de Jesús. La mujer nunca se hubiera acercado, ni hubiera recibido el evangelio, si estuvieran en el pozo también sus discípulos. Asimismo, podría ser desfavorable por posibilidad a surgir rumores, pero nuevamente, está el tema de que Jesús predicaba "el reino de los cielos" no solo según como lo harían los hombres, Él es también Dios.

La mujer samaritana, obviamente se sorprende del compartimiento de Jesús, totalmente extraño para ella y habla desde su perspectiva.

Ante la pregunta lógica de la mujer samaritana, desde su punto de vista (incorrecto); Jesús responde asimismo de forma lógica desde su otro punto  de vista (verdadero), entonces tenemos que el dialogo resultó ser:

(La mujer samaritana dijo v.4:9:) «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?» (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.)(4:10) Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.»

La samaritana ("religión" samaritana) poseía un cántaro para sacar agua, Dios hecho hombre: Jesús (Emanuel), posee el don de Dios. Desde mi punto de vista, interpreto: la salvación, el agua espiritual que sacia la sed espiritual, siendo ésta agua Jesús mismo, su obra. La mujer queda confusa, y continua respondiendo desde su perspectiva sin conocer a Jesús, es decir sin cumplir con: "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él".

El dialogo expresado entre 11 y 14, inclusive; considero conveniente no separarlos para comentarlos. Supongamos que estamos en idéntica situación, sin conocer a Jesús, bajo condiciones sociales semejantes, en las cuales uno debe, cuidar su imagen y a su vez puede llegar a poseer, incluso, una religión distinta a la que profesa Jesús. Pero Jesús se presenta, y si uno no conociéndolo se encuentra con tal escena, es muy probable que se de el mismo dialogo, ante tales circunstancias. Uno habla del agua terrenal que sacia la sed y Jesús de darte una vida eterna y ser Él el que sacie la sed espiritual. Solo Él puede saciar esta sed porque es Dios, es lo que afirma y personalmente lo creo. Jesús respondió entonces en lo que ahora llamamos versículo 14: "el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna."

El lector en vez de "Agua" podría decir "sanidad" "dinero" "oro" "comida" o una larga lista aunque lo mas adecuado es la "Saciedad del alma", la salvación. Dios suple necesidades, pero está la mas importante que solo Dios puede dar: solo Jesús salva. Este relato que ha perdurado hace mas de dos mil años ¿a cuantas vidas ha influenciado ya? ¿y a ti, estimado lector? ¿Jesús es el que sacia la sed espiritual para ti? Él afirma que es el único. Algunas necesidades como el obtener agua física es factible los humanos la realicemos, pero la salvación solo la puede dar Dios.



(Enlaces de vídeos de la escena que representa el encuentro entre la samarinana y Jesús en el pozo)
http://www.youtube.com/watch?v=cBpShHNtBoY&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=Y_LeUeKUdbA&NR=1&feature=endscreen


1 comentario:

  1. Los ejemplos que tenemos en la Biblia para evangelizar con éxito son las que se encuentran en el Ministerio Público de Jesus, y sus discipulos. Hoy , esta tarea se está implementando mediante las escuelas de capacitación. Institutos , Seminarios y Conferencias para los llamados divinamente . Aprovecha las oportunidades. Prepárate El Señor te necesita.

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